Apuntes de la fiebre del oro en la Patagonia
Fecha de Publicación: octubre 15, 2006
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El Estanciero Adolescente
Uno de los beneficiados con el oro encontrado en la Patagonia fue el joven asturiano Eugenio Fernández que en 1884 recibió tierras en la zona del río Gallegos.
Cuenta la historia que con el oro recogido en Cabo Vírgenes el jovencito de 15 años se dirigió a la Estancia San Gregorio, cercana a Punta Arenas y le compró 180 ovejas a don José Menéndez. Con su ganado marchó a territorio argentino y junto a otros amigos, se instalaron en tierras que luego pidieron en Santa Cruz a la gobernación a cargo del Capitán Carlos Moyano.

Fernández cuenta en sus memorias que los comienzos fueron muy difíciles ya que criaban su ganado en zonas sin alambres y con el acecho casi constante del puma patagónico, abundante en la época.
Fernández había nacido en San Pedro de Navas, Asturias y a los 14 años marchó con un tío a Punta Arenas donde su primer trabajo fue en un negocio de ramos generales. Cuando comenzaron a llegar al lugar los mineros procedentes de Cabo Vírgenes y Tierra del Fuego, cambiando el oro encontrado en estas zonas por provisiones, Fernández no tardó en seguirlos.
Mi trabajo consistía en recoger con la bajante la arena batida por el agua y llevarla con catangas (carretas chicas) hasta unos manantiales a dos kilómetros de la costa; allí lavando la arena le extraíamos la mayor parte de su contenido en oro.
En unos dos meses alcance a juntar medio kilo de oro y algunas pepitas, que me representaban unos mil pesos; y hubiera permanecido allí un tiempo más, de no habérmelo impedido una comisión argentina que un buen día llegó para comunicarnos la prohibición de continuar lavando arena, por cuanto el gobierno había concedido la exclusividad de la explotación a una firma recién constituída.
La Visión de Moyano
Cuando Moyano recibió al muchacho asturiano se asombró de su corta edad. No solamente le concedió las tierras, luego de alojarlo en su propia casa. También le pidió que escribierá a sus amigos y conocidos en España a fin de que se vinieran y contribuyeran a poblar la Patagonia.
Cuenta Fernández en sus memorias que al año siguiente llegó a su establecimiento una comisión enviada por Moyano, para ver como estaban y saber si necesitaban alguna ayuda.
Mientras muchos mineros dilapidaron su oro en alcohol y diversiones, el jovencito asturiano no desaprovechó la oportunidad para transformarse en uno de los primeros hacendados de Santa Cruz.
Fuente: “Carlos Moyano, Explorador de la Patagonia†de Clarisa Moyano.
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